Una amiga me contó que en el 8vo o 9no piso del lugar donde trabaja, tiene un balcón, desde donde puede ver, entre otros edificios, dos pequeñas lineas de horizonte, y que el solo hecho de verlas al menos una vez al día, hace que esté un poco más feliz.
En mi caso me pasa algo similar, descubrí hace poco que en un pequeño trayecto del viaje en tren que hago todos los dias puedo vislumbrar una pequeña porción de río y ese reflejo sumado a una pequeña linea de horizonte son, en ese momento, mi escape, mi recordatorio de que hay un más allá y que el mundo no se termina en Lavalle y Alem.
Es algo que todos sufrimos y estoy seguro que cada cual toma su pedazo de horizonte cada día.
Lamentablemente la ciudad en la que vivimos le da la espalda al río y partiendo de eso todo parece bastante ilógico.
asi es che!
ResponderEliminarhoy te vi, jaajja te iba a saludar, pero despeus te fuiste
beso!
Yo tambien te vi y tampoco me acerque a saludar, jaja!! malditos timidos!!!
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